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VeVer Edición Anterior: Baudelaire
El Alquimista del Verbo
Los
tres son Rimbaud: el niño burgués, el poeta revolucionario y el comerciante
rico. De esos 37 años, sólo importan cuatro: los de su adolescencia,
que son a su vez los del poeta vidente, que nace a los dieciséis y muere
a los veinte. Una
muerte anunciada ya en sus comienzos cuando en una carta a Paul Demeny
revela, inventa y sintetiza al Simbolismo: "El poeta se hace
vidente por un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos.
Todas las formas de amor, de sufrimiento, de locura; busca por sí mismo,
agota en sí todos los venenos, para no quedarse sino con sus quintaesencias.
Inefable tortura en la que necesita de toda la fe, de toda la fuerza
sobrehumana, por la que se convierte entre todos en el enfermo grave,
el gran criminal, el gran maldito, - ¡y el supremo Sabio!- ¡Porque alcanza
lo desconocido! ¡Porque se ha cultivado el alma, ya rica, más que ningún
otro! Alcanza lo desconocido y, aunque, enloquecido, acabara perdiendo
la inteligencia de sus visiones, ¡no dejaría de haberlas visto! Que
reviente saltando hacia cosas inauditas o innombrables: ya vendrán otros
horribles trabajadores; empezarán en los horizontes en que el otro se
haya desplomado."
El
arte de Rimbaud es el resultado de ese viaje por las profundidades del
arte mismo, sus poemas son visiones de lo desconocido, anticipan el
arte que vendrá y denuncian al que fue. Toda poesía posterior a Rimbaud
empieza en los horizontes en que él se ha desplomado. La poesía en cuatro
años cambia su curso, un joven genial que anuncia a sus dieciséis años,
a su maestro"Quiero ser poeta y me estoy esforzando en hacerme
vidente...Los padecimientos son enormes, pero hay que ser fuerte, que
haber nacido poeta, y yo me he dado cuenta de que soy poeta "
evoluciona en forma y sentido a la poesía como arte, y al arte como
forma y sentido. Su
vida es un gran viaje, no sólo poético sino también geográfico. Recorre
en pocos años casi toda Francia, viaja a París y conoce a Paul Verlaine,
con quien entabla una afiebrada relación que merece un capitulo aparte
y extenso en toda biografía. Desde su amistad, sus atormentadas peleas,
los merecidos celos de la mujer de Verlaine, las reuniones del Cercle
Zutique, los viajes por Inglaterra, las idas y vueltas, hasta el
tiro de Verlaine a Rimbaud en medio de una de sus discusiones (que le
vale de dos años de prisión) y aquella carta que Paul le envía invitándolo
a unirse a los caminos del Señor (Verlaine se vuelve místico luego del
cautiverio) y que Arthur le contesta insultándole. A
una vida tan particular (que comienza en un pueblo burgués, que transcurre
en diversos lugares del mundo, poblada de personajes y situaciones surrealistas,
y que termina en una localidad africana para volver al pueblo burgués)
hay que agregarle el mito del joven rebelde que a partir de Rimbaud
se instala como paradigma en la modernidad. Algunos biógrafos cuentan
(otros lo desmienten) el paso de Arthur por la Commune parisina,
en el que escribe un himno y una constitución comunista. Paso que dura
tan sólo ocho días, siendo que el poeta abandona la militancia, desalentado
por la grosería de sus compañeros, la mala sopa y la obscenidad ambiental.
Conociéndolo a Rimbaud ese dato seguramente es cierto. No hacen falta
demasiadas pruebas para emparentarlo con las ideas libertarias de la
época: su propia vida transgresora y desprejuiciada se encarga de demostrarlo. No
se puede decir mucho más de su poesía, cualquier intento por explicarla
es una blasfemia al artista, que propone en sus versos una experiencia
sensorial y simbólica. Sólo queda leerlo e intentar como él, encontrar
lo desconocido mediante el desarreglo de los sentidos y empezando allí
donde el poeta se ha desplomado. En su obra “Una temporada en el infierno” Rimbaud se despide y desnuda en una frase el porqué de tan abrupto final: "Luego ¡qué!... Ir con mis veinte años hacia otros veinte años, como los demás...¡No, no! ¡Ahora me rebelo contra mi muerte! " Por JRG
Índice - Vocales
- El Mal - Mística - Aurora
- Flores - Marina - Guerra - Una temporada en el infierno (fragmento)
- Partida - Realeza - Frases
- Obreros - Ciudad - Huellas
En ediciones anteriores: #1: Baudelaire, El dandy y su espejo - Artículo sobre el poeta y sus mejores poemas
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