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Desnudando al Marqués
Dos
lecturas del marqués de Sade se han popularizado, ambas son ingenuas
y prejuiciosas. La primera habla de un Sade criminal y perverso que
no puede contener sus impulsos libertinos y además de llevar su libertinaje
a la vida cotidiana ( lo que le vale de más de treinta y siete años
de cautiverio) lo lleva a su literatura, que es únicamente pornográfica
y carece de valor artístico o filosófico. La otra lectura tiende a desvirtuar
al Sade perverso, argumentando que sus obras son absolutamente moralistas,
es decir que Sade recurre al Mal para fomentar el Bien, que desde sus
libertinos busca provocar el rechazo de sus lectores hacia el Vicio
y a favor de la Virtud. Desde esta segunda lectura se habla de un Sade
arrepentido y conservador. Pensar
que Sade era un libertino como el de sus novelas es desconocer que fue
el mismo quien creó al libertino de sus novelas, es desconocer que el
autor se desprende de sus personajes en el momento de crearlos y, es
sobre todo desconocer la vida del marqués. Sade no era ni un libertino
arrepentido ni un libertino criminal, era tan sólo un hombre de espíritu
libre. Tampoco era un moralista conservador, es verdad que sus obras
tienen un mensaje moral, pero también es verdad que desde sus obras
el concepto de moral es desvirtuado y relativizado. Podría hablarse,
entonces, de un moralista de una moral diferente. La misma biografía
de Sade rechaza cualquier acusación de arrepentido o de moralista, como
así rechaza la versión del loco perverso y criminal. Entonces
¿Para quién y para qué escribe el marqués de Sade? Habría que analizar
quienes son y en que papel son puestos los libertinos en su obra. En
primer termino los opresores y criminales son siempre los poderosos,
ya sean curas, aristócratas, nobles o prestigiosos profesionales. La
crítica es principalmente hacia los poderosos, es decir hacia el poder
y sus perversiones. Los abusos sexuales perpetrados por los monjes que
raptan a Justine en "Los infortunios de la virtud" son una
metáfora de los abusos y opresiones de la Iglesia Católica como institución
de poder. Sade
busca desenmascarar al poder y a su doble moral, hoy puede sonar anecdótico
o cotidiano leer sobre un aborto en una familia aristocrática, o sobre
un cura que abusa sexualmente de sus fieles o sobre dobles vidas sexuales
en hombres "de familia". Todo esto pertenecía en el siglo
XVIII al más reservado secreto y es ahí donde Sade sale desde su literatura
a desenmascarar al poder, denunciando los abusos y perversiones de la
Iglesia, de los nobles y de los mismos revolucionarios. Es
que la obra de Sade es mucho más metafórica de lo que se piensa, no
es casual que los perversos pertenezcan a las altas esferas del poder
mientras sus víctimas son siempre personas pobres y honestas. No es
casual si consideramos que Sade era un libertario, un noble que a pesar
de sus privilegios dedico su vida a la Revolución Francesa. Todo es
puesto de cabeza en su obra: desde la moral, cuestionando qué es el
Bien y el Mal cuando el Mal es hegemónico, qué es el crimen sino una
infracción de leyes que rigen en un país y que son absolutamente desconocidas
en otros, hasta el concepto de Dios. Sus
novelas son una permanente crítica, un cuestionamiento de raíz a los
estamentos sociales y culturales. Por eso Sade vivió preso la mayor
parte de su vida, no por relatar historias eróticas, sino por ser un
verdadero revolucionario con fuertes ideas libertarias y gustos libertinos.
Primero se opuso a la monarquía y participó de la Toma de la Bastilla,
luego se opuso a la guillotina y a la pena de muerte. En
plena era de la Razón, Sade hace uso de ésta (literariamente) para justificar
los crímenes más atroces, los libertinos de sus novelas son grandes
ilustrados que desde los razonamientos más elaborados se proponen justificar
filosóficamente las más terribles violaciones a las libertades individuales.
Si Sade hubiese estado en contra del Iluminismo todo sería más fácil
de explicar, pero no: el mismo marqués muestra las debilidades del uso
de la Razón para llegar a lo justo y lo verdadero. Pero ¿por qué hace
esto? Sólo queda el camino de la metáfora y el de la ironía. Quizás
Sade busca demostrarles a los propulsores de la pena de muerte que usar
la Razón no es lo mismo que “tener la razón” y que no se puede hacer
un uso abusivo de la libertad de los otros en pos de la libertad individual,
que no se puede violar la libertad en nombre de sí misma. Como
dice Martín Hopenhayn "La apología del libertino no es sino una
ironía para hablar sobre Terror del Estado - se calculan unos 40.000
guillotinados en un solo año de Terror Jacobino-" Por lo tanto
toda la obra de Sade es una denuncia de los excesos y perversiones del
poder, no sólo de los nobles sino también de quienes bajo la falsa moneda
de la Libertad y la Razón pretenden oprimir al resto. Sade está más cerca de las víctimas de sus novelas que de los libertinos, cabe resaltar que el cautiverio sufrido por los virtuosos en sus historias es también el sufrido por él mismo durante su vida, y el perpetrado por los poderosos de turno. El marqués encontró en la literatura una vía de escape de la injusticia, una forma irónica de manifestar sus ideas y desde luego de explayarse en sus obsesiones. Obsesiones que lo vuelven repetitivo hasta el cansancio pero que lo muestran genuino. Sus novelas son joyas de una época, testimonios que sólo admiten ser leídos en un contexto histórico; su autor es al mismo tiempo personaje, víctima y libertino, noble y revolucionario. Han pasado dos siglos y Sade sigue generando pasiones y controversias...quizás sea el Tiempo el encargado de reconocer a los genios. Por JRG
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(c) Vd 2003 de "Desnudando al Marqués" *Las pinturas son de Francis Bacon |