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El Vampiro ( 1810) |
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John
Stagg
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La historia del Vampiro está fundada en una opinión o relato que estaba de moda en Hungría y en varias zonas de Alemania hacia comienzos del siglo pasado. Se aseguraba por entonces que en varios lugares se sabía de muertos que habían dejado sus tumbas y por la noche visitaban las habitaciones de sus amigos, a quienes, por succión, chupaban su sangre mientras dormían. Esa persona entonces se convertía en un vampiro; y si no hubiera sido por la afortunada idea de un clérigo quien ingeniosamente recomendó estacarlos en sus tumbas, en estos momentos tendríamos un enjambre más grande de chupasangres del que tenemos ahora. Muchas e ingeniosas observaciones por parte de profesores y clérigos intentaron explicar las causas físicas detal fenómeno. Se aseguraba que una porción del espíritu del animal, que no había escapado a la defunción del cuerpo, retenía el poder de la voluntad; e investidos con parte del cuerpo que todavía no había entrado en proceso de putrefacción, eran capaces de hacer esas prodigiosas excursiones desde la tumba y volver a su placer sin ningún inconveniente aparente. Otros opinaban que eran una clase de demonios, que se suponen son numerosos, que se apropiaban de cualquier resto humano volviéndose parcialmente corporales y perfectamente visibles. Para algunos de nuestros viajeros modernos parece que la noción de la existencia de los vampiros era muy conocida y creída por los holandeses y otras poblaciones de América. -- Yo no creo que una milésima parte del mundo sepa la razón del porqué el cordón umbilical era cuidadosamente quemado después del nacimiento por los que atienden el parto. Se basa en la opinión de que esos numerosos demonios domésticos, en quienes creen perfectamente, eran tenaces cuando tenían la oportunidad de obtener cualquier porción de humanidad, que ellos preferían a cualquier otra sustancia animal. Suponemos que el cordón umbilical sería un muy deseable jubón para esta pequeña "nobleza". De aquí que, dada sus ganas de hacerse corpóreos y visibles, cuando no obtenían fácilmente restos humanos, estaban forzados a buscar en mataderos, montones de carroña, etc., para "vestirse" con lo que encontraban en su camino. De lo que deducimos que muchos de ellos aparecieran en forma de caballos, vacas, asnos, etc., o sea, en toda clase de animales, por lo que se dice que estos son los fantasmas de los animales que representan más que de cualquier otra persona. ¿Por qué
está tan mortalmente pálido, mi señor? ¿Por qué
a la silenciosa hora del descanso ¿Por qué
palpita tu pecho? ¿Por qué se estremece tu corazón?
Pálida está
esa mejilla que una vez la floración Di, ¿por qué
también a medianoche, Inquieto, aunque
durmiendo, aún te quejas, ¡Oh, Gertrudis!
¿Cómo podré relatarte A pesar de toda mi
fuerza acostumbrada Pero di, Herman,
¿cuál es la causa ¿Seguro que
esto no puede ser una aflicción común? ¡Oh, Gertrudis!
Es una causa horrenda. El joven Segismundo,
mi una vez querido amigo, Por él lloré,
por él llevé luto, Debo seguirlo a la
tenebrosa tumba El joven Segismundo,
mi una vez querido amigo Por la noche, cuando,
envueltos en profundo sueño Desde la tenebrosa
mansión de la tumba Allí, vestido
de forma infernal, Chupa de mis venas
la vida que fluye Cuando está
saciado, el horrendo duende Luego él terriblemente
volverá Pronto estoy exhausto,
gastado, Pero, oh Gertrudis,
mi querida esposa. Pero para evitar
este horrible destino, Oh mira conmigo esta
última y triste noche, Entonces a la hora
en que la campana de vísperas "Entonces, y
sólo entonces, tu lámpara descubre, Toda la noche la
pobre Gertrudis Entonces, a la hora
en que la campana de vísperas Justo en ese momento
Gertrudis descubrió El indigno puso sus
coléricos ojos en blanco Sus cadavéricas
mandíbulas estaban embadurnada Con horrible ceño
el espectro huyó. Al día siguiente
en consejo fue decretado El coro entonces
llenó la cúpula del funeral Su cara no estaba
manchada de sangre. Ellos llevaron al
mismo sepulcro Así acaba
su carrera,
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