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Se acababa el tiempo. Siempre había sido así, era irremediable.
Le quedaban unos minutos de conciencia emotiva. Decidió terminar
con las labores de acondicionamiento físico. En unos instantes
ya no gobernaría su cuerpo. Se dirigió al exterior de la
habitación de entrenamiento y esperó. Sus ojos expresaban
cansancio. Pero tal sentimiento desapareció de improviso, así
como toda otra posible emoción. Uriel Manzón comenzó
una marcha lenta, mecánica. Todo el empeño que había
mostrado al ejercitar su cuerpo fue reemplazado por movimientos automáticos.
Se dirigía al Centro de Trabajos Reconstructivos (CTR), donde debía
completar diariamente una jornada de doce horas. Caminaba por una ancha
calle, ajeno al mundo, sin percibirlo. El paisaje era monocromático
y silencioso. Así lo había dispuesto el Gobierno Mundial
para todas las ciudades del mundo. Al fin llegó al CTR, un edificio
como todos los otros. Entró. Se encaminó a su puesto. Allí
pasó toda la jornada, trabajando para algo que el Sistema le obligaba
a hacer, y como todo ciudadano hacía. No lo había elegido,
pero su interior le ordenaba hacerlo.
-El cerebro humano es algo muy complejo. Todavía nuestros pseudo-cerebros
no se le pueden comparar. Pero los avances, luego de seis generaciones,
han sido notables. Gracias al tiempo aletargado hemos logrado revivir
nuestro planeta, revertir la contaminación, aumentar nuestra calidad
de vida. Pero hemos de pagar un precio. - A esta altura del discurso el
doctor Reven hizo una pausa. Quería que los individuos más
poderosos del Sistema escucharan, ellos gobernaban y ellos más
que nadie debían prestar atención. - Como probaron los pioneros
del proyecto, allá lejos hace trescientos años, los pseudo-cerebros
son eficientes, la evolución última. Cada ciudadano vive
un período en el cual su cerebro biológico gobierna. Cuando
éste reduce sus funciones conscientes, en los que los antiguos
llamaban "descanso", el pseudo-cerebro se activa, y el ciudadano
se constituye en una herramienta del Sistema. El Sistema dispone de su
cuerpo para realizar labores físicas, las reconstrucciones y tareas
similares abundantes en la actualidad. Ahora bien, el Sistema controla
el físico de los ciudadanos por un período variable de horas
de trabajo obligatorio según el nivel intelectual, pero en los
primeros años resultaba inevitable que los sueños se entremezclaran
con la actividad en tal período de descanso. Los ataques dementes
de ciudadanos en las etapas iniciales del proyecto fueron desastrosos.
Muchas vidas y recursos se perdieron. La realidad y el sueño se
entrelazaban y el individuo gozaba de una impunidad moral que le permitía
cometer horrorosos actos sólo por poseer la libertad permitida
en el campo onírico. Pero no podíamos culpar a las primeras
generaciones de humanos evolucionados artificialmente. La culpa recaía
en la aplicación temprana del Sistema, una irresponsabilidad. Así
se decidió estudiar la naturaleza del sueño para su posterior
eliminación y consecuente solución al más grave problema
que se le haya planteado a la evolución inducida. -Dejó
de hablar por un instante para beber un poco de agua. El discurso había
sido largo, pero para él y los poderosos representantes que accedían
a su exposición, el tiempo no era escaso. Su día, como el
de todo profesional destacado, se dividía en dieciocho horas de
conciencia emotiva y seis horas de pseudo-conciencia. -Estudios calificados-continuó-,
han demostrado que el sueño es un proceso de eliminación,
desecha la información superflua y evita una acumulación
innecesaria de información. En los siglos pasados, el bombardeo
de entidades perceptibles era continuo. Carteles de distintos tamaños,
luces de distinta radiación y vestimentas de distinto corte y distinta
confección sólo lograban dividir en un número elevado
de unidades la información recibida del mundo externo. La gente
debía soñar cada vez más, eliminar la enorme cantidad
de registros sensibles, o su cerebro no aguantaría y devendría
el colapso sináptico. Decidimos entonces que resultaba menester
disminuir los datos que el individuo recibía del mundo para lograr
la erradicación total de los sueños. La primera gran acción
fue el cambio en el aspecto de las ciudades. Hace sólo un siglo
que lo hemos concluido. Los colores fueron homogeneizados, así
como las formas y los sonidos. Durante nuestra etapa de conciencia emotiva
percibimos lo mínimo, y paradójicamente, un todo. Sólo
detalles cortan la homogeneidad. Esos detalles somos nosotros, los humanos.
De esta manera hemos logrado eliminar el sueño, aumentando la capacidad
de control del Sistema sobre el cuerpo del ciudadano. Pero hace poco hemos
descubierto un problema, una amenaza a nuestra forma de vida actual: el
Síndrome de Información Sobrecargada (SIS).
Uriel despertó en su monoambiente. Estaba parado frente a la
puerta de su hogar. Tenía las manos muy frías. Conjeturó
que podría haber sido por higienizarse con agua a temperaturas
bajas ¿Pero por qué el Sistema, cuando usaba su cuerpo como
instrumento no impedía su malestar físico? Recordó
que únicamente durante la etapa de conciencia emotiva su cuerpo
respondía a las emociones, el período restante era sólo
un minúsculo elemento de una gigantesca maquinaria. Le vinieron
a la mente las palabras de su tutora: "Viví para sentir, de
pensar se ocupa el Sistema." Volvió a mirar sus palmas. Pero
esta vez reparó en algo. Le gustaba como se veían, eran
distintas. Todas las paredes y mobiliarios de su pequeña residencia,
así como toda la ciudad, eran de un color terráqueo, como
la piel humana. Pero lo que observaba era distinto, algo más fuerte.
Un color rojo. Corrió hacia el compartimento de refrigeración,
lo abrió y metió ambas manos. Soportó el dolor. Un
minuto. Dos. Al fin las sacó. Estaban ambas coloradas. Las apoyó
contra una pared y se fascinó ante el contraste. Había descubierto
que disfrutaba, disfrutaba de la percepción.
En la oscuridad de la sala de conferencias se observó una leve
intermitencia luminosa, alguien deseaba hablar. El doctor Reven ya había
terminado de presentar el conflicto, por lo que cedió la palabra:
-Lo escuchamos señor. -Reven no hizo referencia al nombre del sujeto
sólo porque no sabía quien era, la oscuridad le impedía
percibirlo. Pero ese era justamente el papel de la oscuridad, ocultar
la cantidad de entidades que pueblan un Auditorio, desde los micrófonos
y sillones, hasta los propios individuos participantes. La "perceptibilidad",
término acuñado para referirse a la cantidad de datos ingresados
en la mente humana en un ámbito y tiempo determinado, se reducía
al mínimo.
-Muchas gracias. Mi nombre es Athos. Como muchos de ustedes sabrán,
soy Jefe de Seguridad.-Aclaró cual era su nombre ya que la diferenciación
en las voces humanas había sido eliminada generaciones atrás.
Todos se comunicaban a través de un sonido metálico común,
propio de toda la humanidad. Una conformación material de la vieja
y utópica idea de "La voz del Pueblo". Esta voz procedía
de un pequeño aparatillo injertado en cada individuo del Sistema,
que se hallaba en la cavidad donde residieran antiguamente las cuerdas
vocales. -He de hacer una pregunta: ¿por qué hemos sido
llamados funcionarios de campos como el Control Urbano para discutir un
tema de científicos, el funcionamiento de los pseudo-cerebros y
la enfermedad del SIS?-Naturalmente, Athos no se explayó y fue
directamente al grano. Los rodeos en las mociones de cualquier índole,
hasta la política, habían sido erradicadas tiempo atrás
dado su carácter superfluo.
A Reven no le extrañaba el cuestionamiento. Sabía que Athos
no era una mente muy brillante, ya que en el cargo que ocupaba se necesitaba
primordialmente acción. Por lo tanto, no le pareció demente
que el Jefe de Seguridad no pudiera relacionar los últimos acontecimientos
de violencia callejera con lo que él había explicado anteriormente.
Juntó paciencia y se dispuso a contestar:
-Estimado Athos. Agradezco su pregunta. Verá. Hace unas horas,
un grupo de manifestantes recorrió las calles del vecindario de
Arenga en tiempos de conciencia emotiva pico, donde como todos saben la
mayoría de la gente se halla en su casa: o entrenando, o con un
único compañero, o con el inhibidor perceptivo puesto. Estos
"vándalos" corrían desnudos con magulladuras en
los cuerpos, e ingresaban a los distintos monoambientes a exhibirse. ¿Recuerda
los hechos? -Reven no esperó que el Jefe de Seguridad contestara.
El sí estaba implícito, todos los funcionarios conocían
lo acontecido en Arenga. - Las magulladuras le daban un tono distinto
al monocromo ambiente, y las pobres almas que observaban las contorsiones
de estos criminales, azorados por las percepciones múltiples, demostraron
luego un incremento peligroso en la actividad sináptica. Uno de
ellos murió hace unas horas. El primer caso fatal de SIS en la
historia.
Uriel por primera vez estaba feliz. Desde que se diera cuenta de chico
que su intelecto era muy bajo y que debería trabajar doce horas
para el Sistema, solo sentía desilusión y tristeza. Su tutora
le decía para consolarlo: "No llores Uriel. Algunos nacen
para pensar, pero otros para algo más importante: otros nacen para
sentir". Ahora comprendía esas palabras. Y en verdad que se
sentía bien. Decidió comunicarle a sus compañeros
de trabajo y amigo, Moro, su descubrimiento. Decidió contarle acerca
del milagro de la percepción. Tenía todavía unas
horas de conciencia emotiva. Juntó algunas cosas y se dirigió
al barrio de Arenga, donde residía Moro.
Arenga era un vecindario como cualquier otro, todo era igual en su planeta.
Se dirigió al monoambiente numerado C-156. Había conocido
a Moro una jornada de trabajo en la que ambos despertaron en el CTR, dado
que el Sistema los mantuvo en acción hasta el último momento.
Allí comenzaron a charlar y pronto descubrieron sus semejanzas:
ambos eran desdichados y desechados por su bajo intelecto. Desde aquel
día, tras comunicarse la ubicación de sus residencias, se
visitaban seguido.
Moro abrió la puerta y esbozó una sonrisa:
-¡Uriel! ¿Cómo estás? ¡Qué suerte
que has tenido! Si hubieras llegado cinco minutos más tarde estaría
con el inhibidor puesto y no te habría podido recibir.
-Menos mal que te encuentro entonces. Tengo que mostrarte algo, algo que
descubrí hoy en mi casa. -Uriel se dirigió al refrigerador
y repitió el ritual que realizara en su residencia. Mostró
el color contrastante a Moro.
-¡Es fabuloso! Podríamos montar un show con este truquito.
-Comentó con inocencia Moro. Pero la revolución al Sistema
había comenzado.
-Desearíamos el informe del forense Harris para continuar con
la sesión. -Informó Reven a la oscuridad del ambiente.
-Gracias doctor. -Replicó una voz como cualquier otra desde algún
punto del auditorio. -La víctima del primer caso fatal de SIS se
apellidaba Rotting. Era un científico brillante. Trabajaba en la
puesta a punto de los principales CRT, corrigiendo anomalías y
diseñando nuevo campos de aplicación para la fuerza productiva.
Su coeficiente intelectual (CI) era muy elevado, razón por la cual
el informe preliminar aduce una relación directamente proporcional
entre el CI de una persona y las probabilidades que contraiga SIS fatal
ante un aumento considerable de la "perceptibilidad". Esta hipótesis
se ve reforzada por el hecho de que quien recibió menos sobrecarga
sináptica en Arenga, fue un empleado común de CI medio.
-¿Te das cuenta lo podrido que es el Sistema? -Preguntó
Uriel a Moro.
-Sí. Sé como te sientes. A mí me pasa lo mismo. Pero
hemos de aceptarlo. Nuestro bajo CI nos obliga a trabajos obligatorios
más largos. Pero la última expansión de nuestro período
"pseudo" ha ido muy lejos.
Moro hablaba con el mismo tono que todo el mundo, pero Uriel percibía
tristeza y desaprobación en aquella voz. Percibía. Sentía.
Esa era la clave. Tal como dijera su tutora, Uriel había nacido
para sentir. Una experiencia placentera y gratificante que no se vería
vejada por una simple medida restrictiva en su período de conciencia
emotiva. Tomó una determinación y le informó a su
compañero:
-Tú has dicho que podríamos montar un pequeño show
con el truco de las "manos diferentes". Te tengo una propuesta.
Ya que el Sistema no nos dejará conscientes el tiempo que nosotros
consideramos justo, nos rebelaremos. Haremos conocer a todos los hombres
la maravilla de nuestro descubrimiento. Ya verás que les gustará.
Querrán mantenerse "despiertos". Luchando todos juntos
haremos disminuir las extensiones de nuestros períodos "pseudos".
Moro asintió lentamente. En su no muy capacitada mente ya se conformaba
una representación de lo que harían. Un show, tal como él
lo llamaba.
Por primera vez en mucho tiempo, el nivel de perceptibilidad del Auditorio
aumentó alarmantemente. Los distintos funcionarios gubernamentales
comenzaron a hablar simultáneamente, azorados por las incidencias
terribles del informe de Harris. El doctor Reven, con experta rapidez,
salió del precinto y procedió a activar el mecanismo de
emergencia. Sobrevino el silencio. Ordenó a unos trabajadores en
períodos "pseudo" que inyectaran a cada gobernante con
una dosis de un calmante de potencia moderada. Luego de consumada la orden,
desactivó el dispositivo para situaciones límites. Reingresó
al auditorio y se dispuso a hablar:
- Señores. Por motivos de seguridad, hemos activado los "pseudos"
de cada individuo dentro de esta sala para privarlos del control de sus
cuerpos. Posteriormente los hemos sedado para evitar que tras la reactivación
de sus funciones de conciencia emotiva se prosiguiese con el desastre
previo. En estos momentos podrán solamente escuchar. Luego de un
tiempo recuperarán la facultad del habla. Ustedes entenderán
que exposiciones múltiples de opiniones pueden dañar algunas
facultades mentales por la sobrecarga sináptica. Entiendo su preocupación.
Pero hemos de obrar con tranquilidad. Un peligro acecha, y los que están
más expuestos son los de CI más alto. Por lo tanto, espero
que trabajemos exclusivamente en el desarrollo de un plan para la eliminación
de los manifestantes de Arenga, pero que, paralelamente, mantengamos la
calma y no elevemos el nivel de perceptibilidad ambiente.
Uriel no podía creer lo que veían sus ojos. Habían
salido a recorrer las calles de Arenga con la idea de ingresar a algunos
monoambientes y montar el pequeño acto circense de protesta. Pero
en el primer habitáculo en el que ingresaron el resultado fue inesperado.
La persona que vivía allí, un señor cincuentón
de aspecto inteligente apellidado Rotting, los observó desde un
principio. Ya el frío no era el elemento que usaban para salir
del monocromo habitual, sino que ahora Uriel y Moro se golpeaban. Lo hacían
salvajemente. Una lucha, situación que ya era ajena a la civilización
actual. Rotting, a pesar de su elevado CI, no entendía nada. Al
observar el vivo color rojo de la sangre y los desesperados movimientos
de ambos, que producían un show de contrastes sin precedentes en
la vida moderna, no aguantó más y cayó al suelo.
Comenzó a sacudirse con violentos espasmos. Uriel Manzón
frenó un puñetazo de Moro y le indicó que mirara
al hombre. Espuma verdosa brotaba de su boca, por lo que los manifestantes
pasaron de montar el espectáculo a observarlo. Y lo que veían,
lejos de tranquilizarlos o afectarles, los motivó. Gozaban con
lo que percibían. Desde la abolición del deseo sexual por
ser considerado perturbador del nivel de perceptibilidad ambiente, eran
los primeros que gozaban. Ahora sabían certeramente que debían
continuar con su lucha y llevarla al límite de las posibilidades:
el deseo y el placer los motivaba.
El doctor Raven bebió un sorbo de agua. Como todo lo que se ingería
en la época moderna, era insípida. ¿O sería
que el hombre había perdido su sentido del gusto como otra de las
consecuencias de la homogeneización de las percepciones? Reven
dejó sus cavilaciones y procedió, ante los todavía
enmudecidos funcionarios:
- He de informarles que en exactamente quince minutos comenzará
el período "pseudo" de los integrantes menos capacitados
de la sociedad. Las medidas de seguridad de las últimas horas han
demostrado ser efectivas. Ningún otro acto criminal ha sido llevado
a cabo por estos manifestantes de Arenga.
Uriel y Moro estaban nerviosos. Ya habían hecho esto antes. Pero
ahora lo harían en un lugar singular, donde ningún trabajador
de jornada completa había entrado nunca. Sólo los separaban
de su objetivo máximo un par de guardias. Pero debían apurarse.
Se les acaba el tiempo, tiempo en el que eran amos y señores de
sus propios "cuerpos".
-Bueno señores, ha sido una jornada larga y con algunos problemillas.
Esperemos contar en una horas con las descripciones de los manifestantes.
Ha habido un muerto y resulta menester resolver el conflicto. El SIS no
debe extenderse ya que.. -Reven calló ante un fuerte ruido proveniente
de la entrada del Auditorio. A pesar de la oscuridad, podía atisbar
un fuerte color rojo que danzaba ante sus ojos. El color de la sangre,
sangre que había sido olvidada por la mecanización de los
hospitales. Atinó a observar el medidor de perceptibilidad ambiente.
Nunca había visto un índice tan elevado. Se sentía
mal. Calló muerto, con el evolucionado cerebro fundido. Había
sentido, y fue fulminante. Algunos nacían para sentir. Otros no.
® Nicolás Saraintaris
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